Las restricciones a la circulación en el Paso de Brenner, que Austria lleva décadas aplicando, siguen siendo un obstáculo constante para el transporte europeo. Estas medidas restrictivas, introducidas con el objetivo de proteger el medio ambiente y reducir la congestión del tráfico, han provocado una serie de disputas entre Austria, Italia y Alemania. Aunque las primeras prohibiciones datan de la década de 1980, un punto de inflexión clave fue 2003, cuando el Tirol introdujo la Ley de Protección del Aire "Immissionsschutzgesetz-Luft" (IG-L), que regulaba las restricciones al tráfico debido a las altas emisiones de contaminantes. Desde entonces, las medidas se han endurecido gradualmente, afectando principalmente al transporte de mercancías.