Hoy en día, el caso del Paso de Brenner tiene un impacto significativo en la logística internacional y los flujos comerciales en toda Europa.
Por un lado, se sostiene que la libre circulación de mercancías es un principio fundamental de la Comunidad Europea. Por otro, las autoridades austriacas se esfuerzan por proteger a sus ciudadanos y al medio ambiente del creciente tránsito de camiones por los Alpes. La reconciliación entre ambas posturas parece lejana, y el caso incluso ha llegado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Una ruta clave
El Paso de Brenner es una ruta de tránsito clave entre Italia y Austria y es vital para la movilidad a lo largo del eje norte-sur de Europa. Más de 2,4 millones de camiones pasan por esta ruta anualmente, y la cifra aumenta constantemente.
Las restricciones al tránsito de vehículos pesados por los Alpes incluyen varias medidas: prohibiciones de circulación nocturna, prohibiciones para determinados tipos de carga, prohibiciones los sábados de invierno, así como los llamados controles de bloqueo, días específicos en los que el paso de camiones está limitado a 300 vehículos por hora.
Muchos países han criticado estas restricciones de tráfico desde que se pusieron en marcha los primeros planes(Hungría, República Checa, Alemania…), pero Italia, cuyas exportaciones dependen en gran medida del Brenner, es quien ha llevado sus quejas más lejos.
¿Cual es el coste de las prohibiciones?
En los últimos años, las empresas de los países vecinos han expresado diferentes opiniones sobre cuánto les cuestan estas prohibiciones, retrasos y tiempos de espera.
Una de las estimaciones más recientes provino del Ministerio de Transporte italiano a principios de febrero, que informó que las restricciones en el Brenner han costado al sector del transporte italiano hasta 1.800 millones de euros en los últimos cinco años. Los italianos argumentan que estas restricciones aportan un beneficio ambiental mínimo. Como ejemplo, señalan que las prohibiciones de circulación nocturna causan atascos durante el día, lo que genera más contaminación que los camiones a alta velocidad.
La Asociación Federal de Transporte de Mercancías y Logística de Alemania (BGL) también ha señalado reiteradamente que las medidas de Austria afectan negativamente a la economía, en particular a las pequeñas y medianas empresas de transporte y a los conductores de los camiones.
Las autoridades italianas, alegando que las restricciones violan las normas de libre comercio y la libre circulación de mercancías dentro de la UE, han iniciado oficialmente un procedimiento ante las instituciones de la Unión, presentando una denuncia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea a mediados de 2024.
Mientras tanto (algunos dirían "por fin"), Italia ha conseguido el apoyo de la Comisión Europea en este proceso. A pesar de los numerosos llamamientos escritos de diversas asociaciones de transporte, cámaras de comercio e incluso de la Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU), la Comisión se resistió durante mucho tiempo a participar, insistiendo en la necesidad de negociación y en la idea de que los países limítrofes deben resolver conjuntamente los problemas de tránsito. Cuando se anunció el año pasado que la Comisión apoyaría la demanda de Italia contra Austria, gran parte del sector del transporte lo consideró una gran victoria para Roma.
Contraargumentos: Salud pública y transporte ferroviario de mercancías
Austria, por su parte, argumenta que las medidas que implementa son cruciales para proteger el delicado entorno alpino. Debido a las altas emisiones, los Alpes y las regiones circundantes superan con frecuencia los límites de contaminación. El objetivo de las restricciones también es fomentar la transición del transporte de mercancías al ferrocarril y promover un mayor uso de las líneas RoLa (camiones transportados por tren).
Uno de los proyectos clave que respaldan la política austriaca es el Túnel de Base del Brennero (TBB), actualmente en construcción, que permitirá un mayor transporte de mercancías por ferrocarril. Se prevé que el TBB esté operativo para 2032 y permitirá el transporte de hasta 50 millones de toneladas de mercancías al año de la carretera al ferrocarril. El nuevo túnel aumentará la capacidad de los trenes de mercancías, mejorando así la competitividad de este modo de transporte.
En cuanto al caso ante el Tribunal de Justicia, Austria ha defendido su postura argumentando que el tráfico excesivo pone en peligro la salud pública. Italia tenía hasta el 31 de marzo de 2025 para presentar su respuesta a esta objeción. Al momento de redactar este informe, aún no se conocía su respuesta, pero no cabe duda de que esta información se hará pública próximamente.
Si el tribunal falla a favor de Italia, Austria podría enfrentarse a sanciones como multas diarias o multas globales, pero eso todavía no garantiza que este nudo gordiano se desenrede rápida o fácilmente.
Restricciones adicionales
Para complicar aún más las cosas, desde el 1 de enero de este año, debido a las obras, el puente Lueg en la autopista del Brenner está limitado a un carril por sentido. Las únicas excepciones son los fines de semana y los periodos de mucho tráfico, cuando se abren los dos carriles.
La autoridad austriaca de infraestructura vial, ASFINAG, presentó sus conclusiones preliminares tras dos meses y medio de esta restricción, afirmando que el sistema temporal funciona correctamente y que solo se observaron retrasos ligeramente superiores, y únicamente durante ciertas horas. Como era de esperar, este informe ha alimentado aún más la frustración de la oposición.


